Cervicalgia

La cervicalgia es el dolor que afecta a la nuca y las vértebras cervicales y que puede extenderse al cuello, la cabeza o a las extremidades superiores. Esta dolencia limita los movimientos y puede venir acompañada incluso de disfunción neurológica, aunque sólo en el 1% de los casos.

El dolor cervical ocurre por anomalías en las partes blandas, músculos, ligamentos, discos y nervios. También en las vértebras y articulaciones. La causa más común de dolor cervical son las lesiones de las partes blandas, debidas a traumatismos o deterioro progresivo.

Es necesario entender que la columna cervical se caracteriza por ser muy flexible. Permite más movilidad que cualquier otra zona de la columna vertebral. Por este motivo son tan frecuentes los dolores.

Qué causa la cervicalgia

Es muy común que la cervicalgia se presente debido a una mala postura. También un traumatismo, maloclusión mandibular o una alteración de la visión pueden provocar esta patología, ya que producen una tensión involuntaria en los músculos del cuello que a su vez provoca un bloqueo de las vértebras cervicales.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la cervicalgia son tener el cuello rígido y dolor al moverlo. Pero esta patología puede desencadenar otras molestias como:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Cansancio/debilidad
  • Trastornos visuales
  • Fiebre
  • Vértigo
  • Pitidos en los oídos
  • Hormigueo en los hombros y manos.

Tratamientos

En muchos casos, el dolor agudo en la base del cuello puede desaparecer sin llegar a realizar ningún tratamiento. Otras veces, sin embargo, el especialista recomienda terapia manual realizada por un fisioterapeuta y analgésicos.

En casos de cervicalgia de larga duración o crónicos, existen distintas opciones de tratamiento. El pronóstico es generalmente bueno, si el paciente permanece activo y el tratamiento se lleva a cabo sin demora.

  • Fisioterapia y osteopatía
  • Tratamiento rehabilitador
  • Ejercicios adecuados: las personas con músculos débiles en el cuello deben seguir un programa adecuado de ejercicios para fortalecer la zona.
Consejos para paliar el dolor
  • Aplicar calor en la zona, durante 15 minutos, varias veces al día.
  • Tras la primera semana, y si el dolor ha mejorado, empezar a estirar la zona. Mover la cabeza lentamente arriba y abajo, a un lado y a otro. Subir y bajar los hombros varias veces.
  • Colocar una pelota de tenis en la parte de la espalda más dolorida, tumbarse sobre ella y mantener la postura unos segundos. Si el dolor es muy intenso, puede hacerse apoyado contra la pared.
  • Evitar movimientos que provoquen dolor, no hacer reposo total en cama y no cargar peso.
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